Ruth Grass Triguero

BIOGRAFÍA:

De padre madrileño y madre andaluza, nace en Madrid hace 39 años. Vive hasta los 19 en Coslada y a esa edad se muda a Torrejón de Ardoz. Su pasión por la Lengua y la Literatura le llevaron a estudiar Filología Hispánica y Español para extranjeros en la universidad de Alcalá de Henares; Teoría de la Literatura y Literatura comparada en la Complutense y diversos cursos postgrado de Psicopedagogía, Educación intercultural, no sexista y en valores; así como Técnicas para el control del estrés en docentes, entre otros.

Inicia su vida laboral a los 18 años y desde entonces compagina sus estudios con su trabajo. Comienza como teleoperadora, secretaria de presidencia, hasta que se dedica exclusivamente a la docencia, primero en institutos privados y concertados y, por último, en públicos. Tras varios años trabajando como interina en la educación secundaria, se inicia en la política activa y consigue ser concejala en el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz y formar parte de un proyecto de una nueva manera de hacer política, en la que se valora en grado máximo la participación ciudadana, y las decisiones no las toman los representantes, sino la gente a través de las Asambleas Ciudadanas.

 

MOTIVACIÓN: 

Siempre me ha interesado la sociología y la política. Mis padres (electricista uno y ama de casa la otra) y mis profesores, a los que tanto debo, me inculcaron que la justicia, el esfuerzo y la honradez estaban por encima de todo. He luchado por nuestros derechos junto a movimientos como el 15M, la Marea verde y en asociaciones como AMAT. Asistí al despido de muchos compañeros por los recortes a los que nos vimos forzados mientras veíamos cómo se despilfarraba el dinero en aeropuertos sin usar o en la repartición de sobres entre amigos o en luces de fiestas (Arroz y Tartana). La indignación ante la corrupción y la desfachatez de políticos que, lejos de representarnos parecían reírse de nosotros, me llevó a alzarme y dar un salto a la política activa; una política diferente en la que priman la inteligencia colectiva y el sentido común por encima de las ideas de los partidos; un proyecto plural y operativo, eficiente, que le devuelva al pueblo lo que es de la gente. Cuatro años en el Ayutamiento me conceden la experiencia necesaria para asegurar que un proyecto así es posible. “Me duele España” que diría Machado, y ofrezco mis conocimientos y mi ilusión para continuar en un proyecto que nos devuelva la dignidad y la esperanza en las instituciones, que deberían usarse a favor del pueblo y no en nuestra contra.

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